- EL CORCHO.

La elección de un buen corcho es fundamental y determinante para el buen fin de un vino de calidad, considerando el largo tiempo que debe permanecer protegiéndolo antes de llegar a ser consumido.
Debe garantizar un cierre hermético que evite la entrada de oxígeno y la introducción de sabores y olores extraños, permitiendo la conservación de las características del vino.
Para que un buen corcho cumpla su función se le debe mantener a una humedad de entre 60 y 70%, para evitar que se reseque y pierda su consistencia y volumen.