TACTO BUCAL

En esta fase hemos de fijarnos en los siguientes aspectos:

Suavidad. Ver si el vino no es agresivo, si está en la boca de forma agradable.
Aspereza. Un vino áspero rasca.
Astringencia. Es la sensación de sequedad de las encías y lengua. Todos los vinos han de tener astringencia, pero moderada, hasta agradable.
Temperatura. ¿Es un vino fresco, está demasiado caliente?
Deshidratación. Esta sensación la produce el alcohol. El alcohol tiene avidez de agua, por eso al entrar en la boca ataca a las células de boca y lengua deshidratándolas. Es más acusado en los licores de alta graduación. La deshidratación es la causa de las resacas, por la pérdida de agua del cerebro.
Persistencia. Sensación de permanencia del vino en la boca. Son los segundos que permanece el sabor del vino en la boca.
Postgusto. Sensación al final del trago, cuando ya ha pasado el vino. Placer

Finalmente hemos de hacer una comparación con el recuerdo aromático en vía retro-nasal, evaluar cual de ambas sensaciones es más duradera. Generalmente cuando nos encontramos ante un vino de calidad y en su plenitud ambas sensaciones son largas, o de intensidad alta, y con un final simultáneo